Crónicas del BICENTEscabio

10 06 2010

El Bicentenario argentino fue a simple vistea muy lindo, muy organizado y muy ruidoso. La Avenida 9 de Julio acuñó a millones de personas durante los cuatro días que duraron los festejos para conmemorar nuestro primer gobierno patrio en 1810.

Siempre hay gente, que como decimos vulgarmente, le busca la quinta pata al gato. Y yo soy una de ellas. No es que sea rebuscada, complicada o quejosa -aunque algo quejosa soy-, sólo pido que las cosas se hagan bien.  Y en el cumpleaños número 200 de nuestra patria, varias cosas no me gustaron.

¿Cristina, dónde está?

En el desfile del primer día, nuestra querida presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, no estaba presente en el palco presidencial. Para mí, una vergüenza, eso es todo lo que puedo decir.

Como argentina, mientras miraba los uniformados desfilar por la 9 de Julio, me dio mucha rabia que Cristina no esté aplaudiendo a las fuerzas armadas, a la policía a la aeronáutica y a todos los que ese día caminaron la avenida. Sobre todo, mi sensación fue: “a ella el país le importa poco y nada”.

Tres días más tade corroboré esa teoría. Sucedió que a Cristina le ganó su orgullo y se resistió a ir a la ceremonia de reapertura del Teatro Colón organizada por su enemigo Gobierno de la Ciudad. 

Debo decir que me sorprendió el respeto que se les presentó a todos quienes desfilaron el sábado. Con la historia de divisiones y rencores que tenemos en este país, fue una gran alegría ver que nadie gritó o insultó a los policías ni a las fuerzas armadas. Eso es signo de que en el fondo los argentinos queremos vivir en paz todos juntos.

Lástima, que en medio de ese deseo, Cristina no nos acompañaba. Quizás no sea pura coincidencia, tal vez ella sólo esté cuando promueve la división.

Bicente-¿qué?

A veces cuesta llegar a ver las cosas como son. A pesar de todos los festejos, recitales y puestas en escena muy bien armadas, hubiese deseado que el bicentenario sea una fiesta realmente celebrada por todos. Esperaba un poco más de sentimiento nacional. Mi abuelo, de 87 años vestía y sentía en el corazón la escarapela argentina, recordando a los grandes como Alberdi y Sarmiento que construyeron nuestro país. Mis amigos, en cambio, decían: “bicente-¿qué?”

Pero para quienes nacimos en una Argentina ya cansada y desgastada, el bicentenario fue un fin de semana largo más.Muchos jóvenes huyeron a campos, quintas o a Mar del Plata a salir todos los días y romperse la cabeza. Para ese grupo patético, pero que son el grueso de la juventud más privilegiada de la Argentina, el bicentenario fue un biceteescabio.

Nada les interesó. Ni el espectacular desfile militar, ni el desfile de la integración del que participaron más de 4000 integrantes de 80 colectividades. Tampoco les llamó la atención el juego de luces que proyectó imágenes de la historia argentina sobre el Cabildo o el  racconto artístico por Fuerza Bruta.

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Comida criolla y a la cama 

No puedo ser hipócrita. Yo me quedé en Buenos Aires y me estremecí frente a las multitudes de gente que veía pasar desde mi ventana yendo hacia el obelisco. Pero en un principio, me costó llegar a la 9 de Julio a festejar con todos nuestro cumpleaños. Me retuve los primeros dos días y después me animé y me sumé a los que se acercaban a los actos.

El último día, con la televisión prendida, estaba atónita. Decían que habían millones de personas en la calle. Sabía que iba a haber un espectáculo increíble de Fuerza Bruta y partí hacia allá con mi mamá y mi hermanita.

¡Que decepción! Caminamos hasta llegar a 9 de Julio y Diagonal como si estuviéramos en un recital. La gente iba atropellando a todo ser humano que se le parase al frente. Había como una especie de desenfreno que me movilizó mucho. Muchos grupos de adolescentes sentados en la vereda tomaban cerveza o fernet y fumaban marihuana.

Yo entiendo que el mundo no es lo bello que quisiéramos, ni que todo puede salir perfecto, ni que todo pueda ser controlado. Pero esa imagen fue demasiado fuerte.

Frustrada nuestra participación en el cierre de los festejos, y hartas del olor a marihuana y de las botellas rodando por la calle, partimos las tres de vuelta a casa. De camino, pasamos por un lugar de comida criolla y nos compramos unos tamales y unas humitas. Nos tiramos todos en la cama de mamá y papá y vimos los festejos desde ahí. Todos juntos, en familia y comiendo nuestra comida.

De eso, sí que no tengo ninguna queja.





Relevamiento de venta callejera en la Ciudad de Buenos Aire para septiembre 2009.

9 11 2009

Relevamiento de venta callejera en la Ciudad de Buenos Aire para septiembre 2009.

  •  1.438 es la cantidad de puestos detectados de venta callejera. Un 2,4% menos que en agosto.
  • 24,5% más de puestos contabilizados durante el tercer trimestre en comparación al segundo trimestre.
  • 955 puestos se encuentran en calles y avenidas. 178 se encuentran en Av. Rivadavia.
  • 483 puestos se ubican en estaciones y plazas. 152 se encuentran en Retiro.
  • 3,7 es el promedio de puestos por cuadra afectada.
  • Indumentaria y calzado es el rubro más comercializado (por sexto mes consecutivo) con una participación del 25,0%.

Fuente: Cámara Argentina de Comercio.

Informe de Venta Ilegal de septiembre 2009





Frente a la pobreza: ¿dar el pez o enseñar a pescar?

7 09 2009

17 millones de argentinos son pobres o indigentes. La pobreza esta en aumento y el futuro de la Argentina en deterioro. Para algunos hay que cubrir las necesidades hoy, otros piensan en cambiar el futuro.

Desde hace tres años, la Argentina se encuentra en un proceso de decaimiento social y económico. El fuerte aumento de la inflación a principios de 2007 y el debilitamiento del mercado de trabajo durante el primer semestre de 2008 decantan en la situación actual.

Según la consultora privada Ecolatina, en el primer semestre de 2009 la pobreza trepó al 31,8% y la indigencia al 11,7%. Esto implica que 12,7 millones de argentino son pobres y 4,7 millones son indigentes, por lo que más de 17 millones de argentinos tienen sus necesidades básicas insatisfechas.

El panorama es claro: pobreza, indigencia, desempleo, altos niveles de deserción escolar. Aunque las estadísticas lo comprueban, basta con salir a la calle para percibir esta realidad.

La eterna disputa acerca de la solución se pone en relieve: el asistencialismo o la ayuda a largo plazo.

Voy Con Vos: una apuesta a la educación

Voy Con Vos es un grupo formado por jóvenes universitarios que buscan mejorar la calidad de vida de los habitantes de los Lotes 42 y 20 en los alrededores de Tres Isletas, provincia de Chaco. Desde el 2007, esta ONG apadrina a dos escuelas rurales y entrega becas a los lugareños para que terminen los estudios secundarios.

“Priorizamos por encima de todo la educación y la formación cultural, familiar, en temas de salud y demás” explicó Santiago Herrera, uno de los 30 miembros de Voy Con Vos. Estos jóvenes apuestan a la educación como herramienta que permite salir de la situación de ignorancia y pobreza en busca de un futuro diferente.

Un estudio efectuado por el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina reveló que alrededor de 750.000 chicos de entre 6 y 17 años están fuera del sistema escolar y hay casi 4.000.000 de adultos que no terminaron la escuela primaria y su nivel educativo es deficiente.

“Nuestro objetivo es que los chicos terminen el secundario y puedan tener una herramienta de trabajo,” expresó Inés Hughes, integrante de Voy Con Vos. En su programa de becas ya se insertaron diez jóvenes que estudian en una secundaria técnica y dos adultos que están estudiando computación y odontología. Pero también se hacen actividades de formación y estimulación de las diferentes capacidades como talleres de dibujo, manualidades, tejido, salud y educación sexual.

“Sabemos que esta gente tiene muchísimas necesidades que deben ser cubiertas”, manifestó Santiago Herrera, “pero nuestra visión es muy clara: no regalamos nada, no queremos ser Papa Noel”.

Noche de la Caridad: ayudar aquí y ahora

Florencia Gómez Vara tiene 23 años y es voluntaria hace un año en la Parroquia San Nicolás de Bari. Esta es una de las quince parroquias de Buenos Aires que llevan a cabo la Noche de la Caridad, que nació en agosto de 1999 y busca acompañar al “sin techo”, acercándole una mano solidaria y un plato de comida.

Una voluntaria entega comida a un "sin techo". Foto: Soledad Aznarez

Una voluntaria entega comida a un "sin techo". Foto: Soledad Aznarez

“Soy voluntaria porque me cansé de hacer ojos ciegos a la gente que todos los días veo en la calle”, reveló Florencia. Los lunes, martes y miércoles, los asistentes de la parroquia reparten 800 platos de comida caliente. “No es que nunca más van a tener hambre, pero por lo menos nos aseguramos tres noches se llenen el estómago”, explicó la joven voluntaria.

“En los últimos meses se acercó mucha gente con ganas de ayudar”, afirmó María Laura Gutiérrez, secretaria de la parroquia. La mayoría de los voluntarios son mujeres, muchas jóvenes y también adultas en general mayores a 40 años. “La gente ve que hay mucha necesidad, necesidad urgente y que de alguna manera debe hacerse frente al hambre y al frío”, comentó Gutiérrez.

Hoy regalar el pez, pero enseñarle a pescar

Para solucionar un problema hay que corregir sus causas. Quien no recibe educación no tiene las herramientas para generar un cambio en el rumbo de su vida, para afrontar obstáculos, para pensar y crear. Pero lo cierto es que un tercio de los argentinos no cubren sus necesidades básicas. Y hasta que los programas a lago plazo surtan efecto, la ayuda inmediata es necesaria. 

En Talcahuano al 2000 vive Pedro, un beneficiario de la Noche de la Caridad. Desde su cama de cartones en la vereda dice: “Un plato de comida me saca el hambre hoy. La educación va a hacer que mis hijos nunca tengan hambre. Pero yo hoy necesito comer”. Dar abrigo, comida o techo no está mal. Muchos argentinos lo necesitan. Pero deben estar acompañados de planes con proyección que busquen un cambio a largo plazo.  





SUMARIO NOTA

3 09 2009

Según un estudio de la consultora privada Ecolatina la pobreza trepó al 31,8% por ciento y la indigencia al 11,7% en el primer semestre de 2009. Esto indica que por lo que más de 17 millones de argentinos tienen sus necesidades básicas insatisfechas.  

Frente a esta preocupante situación en la que se encuentra nuestro país, la solidaridad es la respuesta de quienes se ponen al servicio de los más necesitados. La Iglesia católica y ONG´s se ponen en marcha en todos los rincones del país. En el afán por ayudar aparecen dos posturas contrarias: el dar cosas materiales (un especie de asistencialismo) y el dar las herramientas para alcanzar algo.

Voy Con Vos es una organización formadada en el 2007 por jóvenes universitarios que luego de haber misionado en Chaco con el Grupo Misionero del Colegio Champagnat, decidieron hacer algo más. Un grupo de jóvenes emprendedores que busca cambiar la realidad de dos pueblos a través de la educación, la formación y el estímulo de sentido de comunidad.

Por otro lado, existen iniciativas que se basan en dar lo que se necesita: sea comida, refugio, ropa, medicamentos y demás. La noche de la caridad se hace todos los martes, miércoles y jueves en el barrio de Recoleta, en el que voluntarios de la Iglesia San Nicolas de Bari cocinan y entregan 800 porciones de comida caliente para los “sin techo”.

Un problema: la pobreza. Dos posturas: dar sin pedir a cambio o enseñar para que logren algo. ¿Qué es mejor? ¿Qué es correcto? ¿Qué debemos hacer?

Fuentes:

 

Informe Ecolatina: www.ecolatina.com/prensa/M-1476.pdf

Voy Con Vos: www.voyconvos.org

 

                     Santiago Herrera, miembro de Voy Con Vos, estudiante, 23 años

                     Ines Hugues, miembro de Voy Con Vos, estudiante, 20 años.

Noche de la Caridad

 





Cintia Rodríguez: una mujer que apuesta al futuro

31 08 2009

Es dueña de uno de los 1394 puestos callejeros en la Ciudad. Una mujer dispuesta a todo por un futuro mejor para sus hijos.

Cintia Rodríguez tiene 35 años. Es petisa y robusta. Lleva una remera apretada que marca las curvas exageradas que escapan de su pantalón negro. El pelo enrulado lo lleva cómodamente atado y deja al descubierto su tez morena y perfecta.

Trabaja hace dos años vendiendo pañuelos y collares en la esquina de la avenida Santa Fe y Talcahuano. De lunes a sábado ella es parte del paisaje de esa característica avenida comercial de Barrio Norte. A sus pies apoya una lona con los collares de piedras prolijamente ordenados y sobre un palo de madera cuelga una variedad de coloridos pañuelos. Así permanece, parada de 9 a 18 horas, cambiando de posición de vez en cuando para aliviar el peso sobre sus piernas y reacomodar su espalda.

Este es tan sólo uno de los 1394 puestos de venta callejera en la Ciudad de Buenos Aires. El último relevamiento del Observatorio de Comercio y Servicios PyMEs de la Cámara Argentina de Comercio (CAC), indica que el índice de venta ilegal está en ascenso. En el mes de julio la venta informal creció un 25,7% respecto del mes anterior. Según la CAC, “indumentaria y calzado” fue el rubro más comercializado en julio, representando un 28% de la venta callejera. Sobre esto Cintia remarcó: “Yo vendo lo que usa la gente, los pañuelos y collares hoy están de moda y las mujeres los compran”.

Por su parte, la avenida Santa Fe registró el mayor crecimiento con 71 puestos contabilizados por la CAC. Cintia concuerda que cada vez hay más personas vendiendo en la calle y admite que es un acto ilegal por el que puede ser penalizada con multas de 200 a 600 pesos según el artículo 83 del Código Contravencional. “Varias veces vino un policía y cuándo le dije que no tenía registro me dijo que me vaya. Pero al rato vuelvo y no me dice nada,” relató Cintia. “Yo no quiero romper la ley”, confesó, “pero de algo tengo que trabajar”.

Cintia es madre de tres hijos. Se casó a los 23 años después de dar a luz a su primer hija, Yanina. Viven en Del Viso, donde poco a poco, con su marido Omar, construyeron su propia casa. Primero tenían un cuarto con cocina y baño. Cuando nacieron sus otros dos hijos, los Rodríguez lucharon para agrandar su casa. “Hoy”, contó Cintia orgullosa, “tenemos un cuarto para las nenas, uno para el nene y otro para nosotros”.

Su marido es plomero y trabaja por horas cerca del barrio. “Mi esposo gana bien, pero con eso sólo no nos alcanza. Hay que comer, vestir a lo chicos, comprarles cosas para la escuela, mantener nuestra casa,” explicó Cintia. “Yo ayudo con los 1000 pesos que gano por mes, no es mucho, pero es algo,” afirmó.

Cintia es una mujer con proyectos que sabe exactamente lo que quiere y lucha por lograrlo. “Mis viejos fueron un gran ejemplo para mí: me dieron mucho amor y me enseñaron el valor del trabajo”, reconoció.

Cuándo era una niña de preescolar, sus padres tenían su propia panadería y les iba muy bien. Pero a los 12 años su padre se murió y Miriam, su madre, tuvo que cerrar el negocio. Cintia dejó la escuela para ayudar, como hermana mayor, a su mamá en las changas que hacía.

“Aunque mi infancia tuvo momentos buenos y malos, yo aprendí a trabajar, a buscar lo mejor y a valorar la educación,” admitió Cintia. “Sin educación no sos nadie,” concluyó con los ojos bajos, “por eso no quiero que mis hijos trabajen. Ellos tienen que terminar la escuela y después estudiar un oficio”.

Cintia viaja todos los días una hora y media en tren para llegar a su puesto de trabajo. Reconoce que es ventajoso no depender de nadie y confiesa que lo que más detesta es trabajar por donde la gente camina apurada e indiferente. “La gente pasa como si me fuese a atropellar. Igual vendo bastante, pero es más lo que frenan y preguntan que lo que compran,” aseguró frustrada. Los pañuelos salen 20 pesos y los collares entre 30 y 45 pesos.

Hay personas que creen que existe un destino al que no pueden escapar. Un destino que determina su vida, la moldea y la guía, una fuerza mayor ineludible. Hay otras que ponen la fe en sí mismas. En que la fuerza que mueve y conecta los puntos motores de su vida son ellos mismos. Cintia Rodríguez es uno de ellas.

Cómo la vi

Yo lo había comprado un pañuelo a Cintia Rodríguez hace un año. Y soy como ella describe: “las que pasan y preguntan pero no compran”. Esta vez me acerqué con otra intención: conocerla. Al principio no le gustó la idea, e incómodamente me contestó que estaba ocupada arreglando los collares en la lona. ¿Cuánto podría tardar? Nada, entonces me quedé esperando. Pero cuando percibí que era una excusa para no hablar conmigo, le dije que iba a volver más tarde. Y así fue. Cuándo volví se rió sabiendo que yo había ganado. Entonces nos quedamos hablando dos horas, entrecortadas por las personas que compraban. Cintia es muy cálida y natural, y se mostró muy relajada hacia el final de nuestra charla. Es una mujer luchadora y perseverante con la que da gusto conversar porque transmite entusiasmo. Frente a ella, mi vida y mis problemas se hicieron pequeños, y todo tomó una especie de dimensión.





SUMARIO DE PERFIL

26 08 2009

Hay una mujer joven que vende pañuelos en la esquina de la calle Santa Fe y Talcahuano, en el barrio de Recoleta. La mujer es una de las tantas que hace más de un año se lanzó a las calles y avenidas para vender pañuelos, collares y lo que puedan. El perfil sería sobre una mujer que trabaja en condiciones no deseables, en medio de una avenida, parada todo el día, con gente que va y viene y no repara en ella. No se si el enfoque social será el empleo femenino en las familias, el trabajo en la calle u otro, depende lo que esta mujer me revele.





Una radio de locos

24 08 2009
RADIO LA COLIFATA CUMPLE 18 AÑOS

Una radio de locos

Radio LT22 La Colifata festeja su decimoctavo aniversario. Desde los jardines del neuropsiquiátrico Borda, los internos y ex internos comparten con los oyentes y los participantes la experiencia de la primera radio del mundo hecha por enfemos mentales.

Foto: ICOSAL

Foto: eltiempo.com

“Hoy La Colifata está de fiesta”, repetía Jagger, un ex interno de 25 años que hace 9 integra la radio. Durante todo el mes de agosto la radio festejó sus 18 años de emisiones y este sábado en particular celebraron el cumpleaños del histórico colifato, El Beat. Alrededor de 60 personas se juntaron en torno al tradicional mural de La Colifata para compartir la experiencia de la primera radio en el mundo hecha en un manicomnio.

El mural

El mural

Una consola, tres computadoras, un amplificador y tres micrófonos bastan para que los oyentes puedan sintonizar FM 100.1 y escuchar todos los sábados de 14:30 a 19:30 la radio que se produce y se emite desde los jardines del Hospital Interdisciplinario Psicoasistencial Dr. José T. Borda.

Bajo la supervisión del  psicólogo Alfredo Olivera, fundador y director de la radio, la emisión del sábado 22 de agosto comenzó con el programa Radio Perú, a cargo del interno Julito. La charla entre el conductor y el oyente peruano se realizó vía Skype, un canal usado por La Colifata para posibilitar la comunicación intercultutal. De los casi cuatro millones de radioescuchas, muchos son extranjeros y lo hacen desde Internet.

La programación es muy variada e incluye espacios literarios, poéticos, políticos, programas deportivos, de reflexión y contestaciones a los mensajes de la audiencia.

Foto: desdeelmanicomio.blogspot

Foto: desdeelmanicomio.blogspot

Para la mayoría de los porteños, el Borda se encuentra intrínsecamente ligado a la versión más sombría, siniestra y temible de los manicomios. Encierro, enajenación, miseria, maltrato y promiscuidad son algunas de las ideas que integran el imaginario colectivo. ¿Su consecuencia? La exclusión.

Los muros que bordean el predio de la calle Dr. Ramón Carrillo al 300 son tan sólo el símbolo de una separación física. “Los internos del Borda pasan muchos años encerrados y como consecuencia pierden sus referencias sociales. Este rechazo causa mucho sufrimiento,” afirmó Olivera. Así surgió en agosto de 1991 este poyecto radial con la expectativa de utilizarlo como herramienta de inclusión social. “La radio los ayuda a trabajar las dificultades de exclusión por medio de la palabra,” aclaró el psicólogo.

Foto: Blog idealistas.org

Foto: Blog idealistas.org

“Somos personas y no locos peligrosos”, sostuvo Sergio Ariel del Yeso, ‘Pajarito’, y agregó que La Colifata le abrió las puertas a la sociedad. En esta radio-terapia se trata que lo internos abandonen el prejuicio impuesto por el mundo exterior y comiencen a valorar antes que su patología su condición de persona.

La radio trabaja a partir de uso del lenguaje, la creación, la imaginación y la comunicación. “Algo tan sencillo como esto es clave para estimular las capacidades de cada uno y devolverles las habilidades sociales, el sentido de pertenencia, la valoración propia y la autoconfianza”, explicó Olivera.

“Para mí La Colifata es el espacio donde me expreso con total libertad y así voy creando mi personalidad”, compartió Alexis, actual interno del Borda. Todos asintieron y se formó una opinión consensuada: La Colifata es un espacio de expresión y de libertad. Jagger lo resumió para todos: “Acá es dónde nos abrimos los que estamos encerrados en nosotros mismos”.

Foto: blog idealistas.org

Foto: blog idealistas.org

Abu, una mujer de voz suave y pelo blanco, desembocó en esta radio luego de la muerte de su madre. “La Colifata es mi madre sustituta. Acá recibo integración, apoyo, respeto y cariño. Es la primera vez en mi vida que pienso: esto es para mí”, confesó emocionada.

Sin embargo, romper los muros de la exclusión no es tarea fácil. Y los colifatos lo saben bien. “Esta radio es una isla en el mundo, dentro de ella estamos protegidos, pero del otro lado de los muros las cosas son muy diferentes”, comentó Plumita, una mujer teatral que se describe como una “maestra ciruela”.

Foto: blog idealistas.org

Foto: blog idealistas.org

 ”La Colifata se trata de que evolucionemos como personas. Acá nos sentimos útiles, hacemos algo por alguien, tenemos un proyecto. El que no tiene un proyecto muere”, sentenció Plumita.

Cuando empezó a oscurecer unos grandes focos de luz permitieron seguir con la emisión. Pasadas las 19 se proyectaron escenas de un video clip de la banda española El Canto del Loco,  en el que habían  participado algunos colifatos y que había provocado una discusión  durante el programa Acuse de Visitas.

Foto: Martina Lagorio

Foto: Martina Lagorio

En medio de la transmisión, todos se pusieron de pie para cantarle el “feliz cumpleaños” a El Beat. Mientras se repartía la torta, sus compañeros colifatos hicieron al aire caiñosas dedicatorias a su amigo “el rockero”. 

A las 20, la emisora se despidió de su audiencia. Los colifatos y los visitantes se dispersaron entre afectuosos abrazos.  Algunos tenían un largo camino a casa. Otros estaban a unos pocos pasos de su habitación en el Borda.

A 18 años de su puesta en marcha, Alfredo Olivera cree que todavía hay mucho por hacer. “El estigma social de la locura no se cambia de la noche a la mañana,” explicó el psicólogo, “tratamos de forjar un punto de contacto sensible entre los colifatos y la gente de afuera y que eso sea el puntapié para una transformación. Es un trabajo permanente.”

     





SUMARIO

18 08 2009

“Una radio de locos”

Radio La Colifata es la radio de los internos y ex-internos del Hospital Borda. Todos los sábados de 14:30  a 19:30, la radio transmite desde los jardines del Borda y está abierta a la participación del público. Fue creada en agosto de 1991 por el psicólogo Alfredo Olivera, convencido de que la radio es una estupenda terapia para los enfermos mentales. De hecho, este mes cumple 18 años funcionando como parte de la terapia de recuperación para los pacientes,  estimulando el uso del lenguaje y la habilidad para comunicarse, lo cuál es afectado por la psicosis.  A su vez, ayuda a modificar la idea de que los internos psiquiátricos son gente peligrosa  y mejora la comprensión del problema de la demencia. La Colifata ha llamado la atención de todo el mundo. Ha sido convocada para capicitar profesionales, se ha imitado como experiencia en otros países, fue escenario de rodaje de un film de Francis Fod Coppola y Manu Chao grabó un CD junto a los colifatos del Borda. 

Visité la radio el sábado pasado y lo viví como una experiencia muy enriquecedora. Quiero escribir una crónica de cómo es un sábado en la Colifata, la experiencia de cruzar las rejas del Borda y sentarse al lado de los internos, compartir mates y hacer la radio. Además, explicar la esencia y el mensaje que propaga La Colifata, que busca devolver la dignidad a los psicóticos, realzando siempre que son personas antes de enfermos. En su mes de aniversario, publicar una crónica que cuente cómo funciona la radio como terapia, cómo ayuda a disminuir la alienación de los pacientes, qué significa la radio para ellos, y cómo se ve desde afuera.  

Posibles Fuentes:

  • Lic. Psicología y creador de la radio: Alfredo Olivera
  • Otros trabajadores de la radio
  • Internos que participen
  • Ex –interno que participe de la radio
  • Visitantes/ oyentes
  • Psiquiatra Viviana Massot
  • Dónde: Ramón Carrillo 375, Cap.Fed. Hospital Borda.
  • Cuándo: sábado de 14:00 a 20:00
    Email: radiolacolifata@gmail.com
    Teléfono: 4 554 4356
  • Sitio oficial LT22 radio “LA COLIFATA”:  http://lacolifata.openware.biz/index.cgi
  • Sitio institucional del Hospital “Jose T. Borda”: http://www.drwebsa.com.ar/borda/
  • Blog oficial del documental sobre LT22 Radio la Colifata dirigida por Carlos Larrondo: http://lacolifatadocumental.blogspot.com/




El paco: una lucha sin respuesta

9 05 2009

LAS MADRES DEL PACO

El paco: una lucha sin respuesta

La Red de Madres y Familiares de Víctimas de las Drogas se congregó en Plaza de Mayo en una marcha que duró dos horas. Su objetivo: que la Presidenta los reciba. La respuesta oficial: ninguna.

Las madres se reunen en Plaza de Mayo para luchar contra el paco.

Las madres se reúnen en Plaza de Mayo para luchar contra el paco.

El jueves 7 de mayo a las 11 de la mañana, las madres de las víctimas del paco se reunieron en Plaza de Mayo. Una vez más, este emblemático centro de manifestaciones recibió a madres desesperadas que piden una audiencia con la Presidenta. Sus hijos son sólo algunos de los jóvenes argentinos adictos a la pasta base. Y ellas, son la cara visible de todas las madres que luchan incansablemente.

A las 11:15 llegó Rita Díaz, presidenta de la asociación Hay Otra Esperanza del Bajo Flores, y pionera de las marchas frente a la Casa Rosada. Con la organizadora presente, todos se pusieron los pañuelos negros en sus cabezas, estiraron las pancartas, se alinearon detrás del megáfono y la marcha comenzó.

Esta vez eran quince madres. Las acompañaron familiares de adictos, referentes de asociaciones contra la droga, personas vinculadas a la Iglesia y la diputada por la ciudad de Buenos Aires de la Coalición Cívica, Fernanda Gil Lozano. Aunque se las conoce como “las madres del paco”, prefieren ser llamados “Red de Madres y Familiares de Víctimas de las Drogas”, aclaró el sociólogo y psicólogo social Jorge Raichensztein, “porque luchamos a favor de la vida y contra el paco”.

La marcha se llevó a cabo de manera pacífica, circulando alrededor de la Pirámide de Mayo. Las primeras palabras se dirigieron a la sociedad en busca de su apoyo. “Sociedad, tenés que comprometerte”, repitió varias veces la voz de María Cisterna amplificada por el megáfono. Sin embargo, las personas que caminaban por Plaza de Mayo, en su mayoría oficinistas, miraron de reojo y siguieron su rumbo. Sólo un señor se acercó a ofrecer su ayuda.

Desde el jueves 8 de enero las madres repiten semana tras semana esta marcha frente a la Casa Rosada. Vienen desde Mataderos, Avellaneda, San Telmo y el Bajo Flores para hacerse oír. Su objetivo es poder conseguir una audiencia con la Presidenta de la Nación. Pero en los cuatro meses de protesta, su solicitud aún no fue atendida.

“Nunca hemos tenido una respuesta por parte de la Presidenta”, manifestó María Rosa González, de Ciudad Oculta, mientras caminaban en círculo alrededor de la pirámide. “Cuando era senadora nacional, Cristina nos recibió y nos prometió muchísimo”, recordó Jorge Raichensztein, “pero desde que recibió el mando presidencial, no ha dicho nada”.

Imagen: Martina Lagorio

Pasado el mediodía, dejaron de caminar en círculo y se enfrentaron a la Casa Rosada. En un grito desesperado la voz detrás del megáfono suplicó: “Presidenta, queremos que nos escuche, que nos reciba. Somos madres en lucha. Nuestros chicos se están muriendo, señora Presidenta”.

El pañuelo negro que envolvía sus cabezas cobró con esas palabras su sentido más profundo: el luto, el dolor y el sufrimiento de estas madres que ven a sus hijos consumirse por el paco. “Lo más terrible es el sentimiento de desesperación. Todos los días me preguntaba: ¿por qué me tocó esto a mí?”, confesó Graciela Quipe, una madre del Bajo Flores que lleva 9 años en esta lucha.

Los efectos de la pasta base son terribles. María Rosa González aseguró: “el chico paquero es como un zombi, un muerto vivo que ronda por las calles drogado, desnudo y escuálido.” “Nosotras nos pasamos las noches caminando por el barrio, buscando a nuestros hijos, rezando que estén vivos”, reveló Graciela Quipe, “y nuestras familias se vuelven un descontrol total”.

A la una de la tarde el megáfono se apagó. Las pancartas y los pañuelos volvieron a doblarse. Estas madres de hierro regresan a sus barrios pero prometen seguir luchando hasta conseguir la solicitada audiencia con la Presidenta.

“Yo no me voy a acostumbrar a esto”, declaró finalmente Graciela Quipe.

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INFORMATE

Informes del Observatorio Argentino de Drogas:

  1. Informe “Consumo pasta base-Paco en la Argentina 2006″ (pdf)
  2. Estudio Nacional en Población de 12 a 65 años sobre consumo de sustancias psicoactivas, Argentina 2006-2007

LUGARES DE AYUDA

  • Red Metropolitana de Servicios en Adicciones (4863-6586)
  • Asociación de Madres y Familiares de Víctimas de Drogas (155-123-8994)
  • Hay Otra Esperanza ( 4919-1327)




Mejoran los resultados de prácticas médicas cuando hay presencia paterna

4 05 2009

Más del 50% de los padres desean estar junto a sus hijos durante prácticas invasivas. Esto no sólo reduce el estrés de los padres, también disminuye la ansiedad y la angustia en los niños, mejora la predisposición al tratamiento y acelera la cicatrización.

En las últimas décadas, el paradigma centrado en la figura del médico ha ido sucumbiendo para dar lugar a un nuevo modelo centrado en el paciente y su familia. Denominado family centered care, toma en cuenta al niño en su contexto emocional y relacional, indisolublemente unido a sus padres.

Se llama “procedimiento invasivo” a aquellas intervenciones cruentas tales como: acceso endovenoso, sutura de heridas, punción lumbar, intubación endotraqueal y reanimación cardiopulmonar. Este tipo de prácticas generan en el niño y en los padres miedos y fantasías acerca de cómo será la intervención.

consulta pediátrica junto a padres madre acopmaña a su hijo durante revización dentro del quirófano

“Los padres creen que su presencia ayuda a su hijo, ya que les permite demostrar que lo apoyan y los quieren”, concluyó un estudio español publicado este año en Anales de Pediatría. “Permitir que los padres acompañen a sus hijos durante el procedimiento”, aseguró la psiquiatra Viviana Massot, “disminuye el llanto y la angustia en el niño, genera menos complicaciones, agiliza la cicatrización y deja al chico con mejor predisposición para próximas intervenciones”.

Otras formas de lograr un mejor desenlace del procedimiento y una mejor curación es a través de una preparación psicológica previa en el niño y su familia. Hoy en día la mayoría de los hospitales cuenta con su propia Sala de Juegos Terapéutica, que entre otras cosas, sirve como herramienta para disminuir la ansiedad y el temor en el paciente. “A través del juego, el niño entiende qué se le va a realizar y enfrenta la intervención con más tranquilidad,” afirma la psiquiatra Viviana Massot.

En la preparación previa es muy importante el rol del médico que realizará el procedimiento. “La relación medico-paciente es una parte fundamental en este tipo de intervenciones”, manifestó el cardiólogo Rodolfo Kreutzer, director del Instituto Cardiovascular Infantil, quien aseguró que esta etapa debe llevar todo el tiempo que sea necesario. “Hay que lograr que los padres se sientan seguros y conformes”, dijo el cirujano y explicó que su forma de hacerlo es por medio de de entrevistas y charlas previas a la intervención.

Según un documento de la Sociedad Argentina de Pediatría, más del 50% de los padres desean estar junto a su hijo en cualquier tipo de procedimiento. Su argumento es que su compañía les permite contener emocionalmente al niño y poder vigilar lo que se realiza. Si bien los padres en general desean acompañar a su hijo y los beneficios son múltiples, hay ciertos procedimientos que no permiten su presencia.

En el Instituto Cardiovascular Infantil, cuenta Kreutzer, se permite al padre estar presente mientras se le aplica la anestesia al hijo, darle la mano si quiere, hasta que se duerme. Luego los padres deben irse y hasta que el niño se despierte”. Esta política no es un capricho, sino que corresponde a la concentración y relajación que debe tener el profesional durante una cirugía. “La presencia de un padre nervioso puede influir negativamente en el devenir de la operación”, explicó el cirujano.

Cada médico y centro de salud tiene una política distinta respecto a este asunto. Lo que es indiscutible es que la tranquilidad del padre y del paciente ante el procedimiento influye positivamente en la curación. Y si además de encontrarse sereno, el padre está junto a su hijo, sin intervenir en el trabajo del médico, durante el procedimiento los resultados emocionales y físicos del niño son mejores.








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