Cintia Rodríguez: una mujer que apuesta al futuro

31 08 2009

Es dueña de uno de los 1394 puestos callejeros en la Ciudad. Una mujer dispuesta a todo por un futuro mejor para sus hijos.

Cintia Rodríguez tiene 35 años. Es petisa y robusta. Lleva una remera apretada que marca las curvas exageradas que escapan de su pantalón negro. El pelo enrulado lo lleva cómodamente atado y deja al descubierto su tez morena y perfecta.

Trabaja hace dos años vendiendo pañuelos y collares en la esquina de la avenida Santa Fe y Talcahuano. De lunes a sábado ella es parte del paisaje de esa característica avenida comercial de Barrio Norte. A sus pies apoya una lona con los collares de piedras prolijamente ordenados y sobre un palo de madera cuelga una variedad de coloridos pañuelos. Así permanece, parada de 9 a 18 horas, cambiando de posición de vez en cuando para aliviar el peso sobre sus piernas y reacomodar su espalda.

Este es tan sólo uno de los 1394 puestos de venta callejera en la Ciudad de Buenos Aires. El último relevamiento del Observatorio de Comercio y Servicios PyMEs de la Cámara Argentina de Comercio (CAC), indica que el índice de venta ilegal está en ascenso. En el mes de julio la venta informal creció un 25,7% respecto del mes anterior. Según la CAC, “indumentaria y calzado” fue el rubro más comercializado en julio, representando un 28% de la venta callejera. Sobre esto Cintia remarcó: “Yo vendo lo que usa la gente, los pañuelos y collares hoy están de moda y las mujeres los compran”.

Por su parte, la avenida Santa Fe registró el mayor crecimiento con 71 puestos contabilizados por la CAC. Cintia concuerda que cada vez hay más personas vendiendo en la calle y admite que es un acto ilegal por el que puede ser penalizada con multas de 200 a 600 pesos según el artículo 83 del Código Contravencional. “Varias veces vino un policía y cuándo le dije que no tenía registro me dijo que me vaya. Pero al rato vuelvo y no me dice nada,” relató Cintia. “Yo no quiero romper la ley”, confesó, “pero de algo tengo que trabajar”.

Cintia es madre de tres hijos. Se casó a los 23 años después de dar a luz a su primer hija, Yanina. Viven en Del Viso, donde poco a poco, con su marido Omar, construyeron su propia casa. Primero tenían un cuarto con cocina y baño. Cuando nacieron sus otros dos hijos, los Rodríguez lucharon para agrandar su casa. “Hoy”, contó Cintia orgullosa, “tenemos un cuarto para las nenas, uno para el nene y otro para nosotros”.

Su marido es plomero y trabaja por horas cerca del barrio. “Mi esposo gana bien, pero con eso sólo no nos alcanza. Hay que comer, vestir a lo chicos, comprarles cosas para la escuela, mantener nuestra casa,” explicó Cintia. “Yo ayudo con los 1000 pesos que gano por mes, no es mucho, pero es algo,” afirmó.

Cintia es una mujer con proyectos que sabe exactamente lo que quiere y lucha por lograrlo. “Mis viejos fueron un gran ejemplo para mí: me dieron mucho amor y me enseñaron el valor del trabajo”, reconoció.

Cuándo era una niña de preescolar, sus padres tenían su propia panadería y les iba muy bien. Pero a los 12 años su padre se murió y Miriam, su madre, tuvo que cerrar el negocio. Cintia dejó la escuela para ayudar, como hermana mayor, a su mamá en las changas que hacía.

“Aunque mi infancia tuvo momentos buenos y malos, yo aprendí a trabajar, a buscar lo mejor y a valorar la educación,” admitió Cintia. “Sin educación no sos nadie,” concluyó con los ojos bajos, “por eso no quiero que mis hijos trabajen. Ellos tienen que terminar la escuela y después estudiar un oficio”.

Cintia viaja todos los días una hora y media en tren para llegar a su puesto de trabajo. Reconoce que es ventajoso no depender de nadie y confiesa que lo que más detesta es trabajar por donde la gente camina apurada e indiferente. “La gente pasa como si me fuese a atropellar. Igual vendo bastante, pero es más lo que frenan y preguntan que lo que compran,” aseguró frustrada. Los pañuelos salen 20 pesos y los collares entre 30 y 45 pesos.

Hay personas que creen que existe un destino al que no pueden escapar. Un destino que determina su vida, la moldea y la guía, una fuerza mayor ineludible. Hay otras que ponen la fe en sí mismas. En que la fuerza que mueve y conecta los puntos motores de su vida son ellos mismos. Cintia Rodríguez es uno de ellas.

Cómo la vi

Yo lo había comprado un pañuelo a Cintia Rodríguez hace un año. Y soy como ella describe: “las que pasan y preguntan pero no compran”. Esta vez me acerqué con otra intención: conocerla. Al principio no le gustó la idea, e incómodamente me contestó que estaba ocupada arreglando los collares en la lona. ¿Cuánto podría tardar? Nada, entonces me quedé esperando. Pero cuando percibí que era una excusa para no hablar conmigo, le dije que iba a volver más tarde. Y así fue. Cuándo volví se rió sabiendo que yo había ganado. Entonces nos quedamos hablando dos horas, entrecortadas por las personas que compraban. Cintia es muy cálida y natural, y se mostró muy relajada hacia el final de nuestra charla. Es una mujer luchadora y perseverante con la que da gusto conversar porque transmite entusiasmo. Frente a ella, mi vida y mis problemas se hicieron pequeños, y todo tomó una especie de dimensión.





SUMARIO DE PERFIL

26 08 2009

Hay una mujer joven que vende pañuelos en la esquina de la calle Santa Fe y Talcahuano, en el barrio de Recoleta. La mujer es una de las tantas que hace más de un año se lanzó a las calles y avenidas para vender pañuelos, collares y lo que puedan. El perfil sería sobre una mujer que trabaja en condiciones no deseables, en medio de una avenida, parada todo el día, con gente que va y viene y no repara en ella. No se si el enfoque social será el empleo femenino en las familias, el trabajo en la calle u otro, depende lo que esta mujer me revele.





Una radio de locos

24 08 2009
RADIO LA COLIFATA CUMPLE 18 AÑOS

Una radio de locos

Radio LT22 La Colifata festeja su decimoctavo aniversario. Desde los jardines del neuropsiquiátrico Borda, los internos y ex internos comparten con los oyentes y los participantes la experiencia de la primera radio del mundo hecha por enfemos mentales.

Foto: ICOSAL

Foto: eltiempo.com

“Hoy La Colifata está de fiesta”, repetía Jagger, un ex interno de 25 años que hace 9 integra la radio. Durante todo el mes de agosto la radio festejó sus 18 años de emisiones y este sábado en particular celebraron el cumpleaños del histórico colifato, El Beat. Alrededor de 60 personas se juntaron en torno al tradicional mural de La Colifata para compartir la experiencia de la primera radio en el mundo hecha en un manicomnio.

El mural

El mural

Una consola, tres computadoras, un amplificador y tres micrófonos bastan para que los oyentes puedan sintonizar FM 100.1 y escuchar todos los sábados de 14:30 a 19:30 la radio que se produce y se emite desde los jardines del Hospital Interdisciplinario Psicoasistencial Dr. José T. Borda.

Bajo la supervisión del  psicólogo Alfredo Olivera, fundador y director de la radio, la emisión del sábado 22 de agosto comenzó con el programa Radio Perú, a cargo del interno Julito. La charla entre el conductor y el oyente peruano se realizó vía Skype, un canal usado por La Colifata para posibilitar la comunicación intercultutal. De los casi cuatro millones de radioescuchas, muchos son extranjeros y lo hacen desde Internet.

La programación es muy variada e incluye espacios literarios, poéticos, políticos, programas deportivos, de reflexión y contestaciones a los mensajes de la audiencia.

Foto: desdeelmanicomio.blogspot

Foto: desdeelmanicomio.blogspot

Para la mayoría de los porteños, el Borda se encuentra intrínsecamente ligado a la versión más sombría, siniestra y temible de los manicomios. Encierro, enajenación, miseria, maltrato y promiscuidad son algunas de las ideas que integran el imaginario colectivo. ¿Su consecuencia? La exclusión.

Los muros que bordean el predio de la calle Dr. Ramón Carrillo al 300 son tan sólo el símbolo de una separación física. “Los internos del Borda pasan muchos años encerrados y como consecuencia pierden sus referencias sociales. Este rechazo causa mucho sufrimiento,” afirmó Olivera. Así surgió en agosto de 1991 este poyecto radial con la expectativa de utilizarlo como herramienta de inclusión social. “La radio los ayuda a trabajar las dificultades de exclusión por medio de la palabra,” aclaró el psicólogo.

Foto: Blog idealistas.org

Foto: Blog idealistas.org

“Somos personas y no locos peligrosos”, sostuvo Sergio Ariel del Yeso, ‘Pajarito’, y agregó que La Colifata le abrió las puertas a la sociedad. En esta radio-terapia se trata que lo internos abandonen el prejuicio impuesto por el mundo exterior y comiencen a valorar antes que su patología su condición de persona.

La radio trabaja a partir de uso del lenguaje, la creación, la imaginación y la comunicación. “Algo tan sencillo como esto es clave para estimular las capacidades de cada uno y devolverles las habilidades sociales, el sentido de pertenencia, la valoración propia y la autoconfianza”, explicó Olivera.

“Para mí La Colifata es el espacio donde me expreso con total libertad y así voy creando mi personalidad”, compartió Alexis, actual interno del Borda. Todos asintieron y se formó una opinión consensuada: La Colifata es un espacio de expresión y de libertad. Jagger lo resumió para todos: “Acá es dónde nos abrimos los que estamos encerrados en nosotros mismos”.

Foto: blog idealistas.org

Foto: blog idealistas.org

Abu, una mujer de voz suave y pelo blanco, desembocó en esta radio luego de la muerte de su madre. “La Colifata es mi madre sustituta. Acá recibo integración, apoyo, respeto y cariño. Es la primera vez en mi vida que pienso: esto es para mí”, confesó emocionada.

Sin embargo, romper los muros de la exclusión no es tarea fácil. Y los colifatos lo saben bien. “Esta radio es una isla en el mundo, dentro de ella estamos protegidos, pero del otro lado de los muros las cosas son muy diferentes”, comentó Plumita, una mujer teatral que se describe como una “maestra ciruela”.

Foto: blog idealistas.org

Foto: blog idealistas.org

 ”La Colifata se trata de que evolucionemos como personas. Acá nos sentimos útiles, hacemos algo por alguien, tenemos un proyecto. El que no tiene un proyecto muere”, sentenció Plumita.

Cuando empezó a oscurecer unos grandes focos de luz permitieron seguir con la emisión. Pasadas las 19 se proyectaron escenas de un video clip de la banda española El Canto del Loco,  en el que habían  participado algunos colifatos y que había provocado una discusión  durante el programa Acuse de Visitas.

Foto: Martina Lagorio

Foto: Martina Lagorio

En medio de la transmisión, todos se pusieron de pie para cantarle el “feliz cumpleaños” a El Beat. Mientras se repartía la torta, sus compañeros colifatos hicieron al aire caiñosas dedicatorias a su amigo “el rockero”. 

A las 20, la emisora se despidió de su audiencia. Los colifatos y los visitantes se dispersaron entre afectuosos abrazos.  Algunos tenían un largo camino a casa. Otros estaban a unos pocos pasos de su habitación en el Borda.

A 18 años de su puesta en marcha, Alfredo Olivera cree que todavía hay mucho por hacer. “El estigma social de la locura no se cambia de la noche a la mañana,” explicó el psicólogo, “tratamos de forjar un punto de contacto sensible entre los colifatos y la gente de afuera y que eso sea el puntapié para una transformación. Es un trabajo permanente.”

     





SUMARIO

18 08 2009

“Una radio de locos”

Radio La Colifata es la radio de los internos y ex-internos del Hospital Borda. Todos los sábados de 14:30  a 19:30, la radio transmite desde los jardines del Borda y está abierta a la participación del público. Fue creada en agosto de 1991 por el psicólogo Alfredo Olivera, convencido de que la radio es una estupenda terapia para los enfermos mentales. De hecho, este mes cumple 18 años funcionando como parte de la terapia de recuperación para los pacientes,  estimulando el uso del lenguaje y la habilidad para comunicarse, lo cuál es afectado por la psicosis.  A su vez, ayuda a modificar la idea de que los internos psiquiátricos son gente peligrosa  y mejora la comprensión del problema de la demencia. La Colifata ha llamado la atención de todo el mundo. Ha sido convocada para capicitar profesionales, se ha imitado como experiencia en otros países, fue escenario de rodaje de un film de Francis Fod Coppola y Manu Chao grabó un CD junto a los colifatos del Borda. 

Visité la radio el sábado pasado y lo viví como una experiencia muy enriquecedora. Quiero escribir una crónica de cómo es un sábado en la Colifata, la experiencia de cruzar las rejas del Borda y sentarse al lado de los internos, compartir mates y hacer la radio. Además, explicar la esencia y el mensaje que propaga La Colifata, que busca devolver la dignidad a los psicóticos, realzando siempre que son personas antes de enfermos. En su mes de aniversario, publicar una crónica que cuente cómo funciona la radio como terapia, cómo ayuda a disminuir la alienación de los pacientes, qué significa la radio para ellos, y cómo se ve desde afuera.  

Posibles Fuentes:

  • Lic. Psicología y creador de la radio: Alfredo Olivera
  • Otros trabajadores de la radio
  • Internos que participen
  • Ex –interno que participe de la radio
  • Visitantes/ oyentes
  • Psiquiatra Viviana Massot
  • Dónde: Ramón Carrillo 375, Cap.Fed. Hospital Borda.
  • Cuándo: sábado de 14:00 a 20:00
    Email: radiolacolifata@gmail.com
    Teléfono: 4 554 4356
  • Sitio oficial LT22 radio “LA COLIFATA”:  http://lacolifata.openware.biz/index.cgi
  • Sitio institucional del Hospital “Jose T. Borda”: http://www.drwebsa.com.ar/borda/
  • Blog oficial del documental sobre LT22 Radio la Colifata dirigida por Carlos Larrondo: http://lacolifatadocumental.blogspot.com/







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