SUMARIO

18 08 2009

“Una radio de locos”

Radio La Colifata es la radio de los internos y ex-internos del Hospital Borda. Todos los sábados de 14:30  a 19:30, la radio transmite desde los jardines del Borda y está abierta a la participación del público. Fue creada en agosto de 1991 por el psicólogo Alfredo Olivera, convencido de que la radio es una estupenda terapia para los enfermos mentales. De hecho, este mes cumple 18 años funcionando como parte de la terapia de recuperación para los pacientes,  estimulando el uso del lenguaje y la habilidad para comunicarse, lo cuál es afectado por la psicosis.  A su vez, ayuda a modificar la idea de que los internos psiquiátricos son gente peligrosa  y mejora la comprensión del problema de la demencia. La Colifata ha llamado la atención de todo el mundo. Ha sido convocada para capicitar profesionales, se ha imitado como experiencia en otros países, fue escenario de rodaje de un film de Francis Fod Coppola y Manu Chao grabó un CD junto a los colifatos del Borda. 

Visité la radio el sábado pasado y lo viví como una experiencia muy enriquecedora. Quiero escribir una crónica de cómo es un sábado en la Colifata, la experiencia de cruzar las rejas del Borda y sentarse al lado de los internos, compartir mates y hacer la radio. Además, explicar la esencia y el mensaje que propaga La Colifata, que busca devolver la dignidad a los psicóticos, realzando siempre que son personas antes de enfermos. En su mes de aniversario, publicar una crónica que cuente cómo funciona la radio como terapia, cómo ayuda a disminuir la alienación de los pacientes, qué significa la radio para ellos, y cómo se ve desde afuera.  

Posibles Fuentes:

  • Lic. Psicología y creador de la radio: Alfredo Olivera
  • Otros trabajadores de la radio
  • Internos que participen
  • Ex –interno que participe de la radio
  • Visitantes/ oyentes
  • Psiquiatra Viviana Massot
  • Dónde: Ramón Carrillo 375, Cap.Fed. Hospital Borda.
  • Cuándo: sábado de 14:00 a 20:00
    Email: radiolacolifata@gmail.com
    Teléfono: 4 554 4356
  • Sitio oficial LT22 radio “LA COLIFATA”:  http://lacolifata.openware.biz/index.cgi
  • Sitio institucional del Hospital “Jose T. Borda”: http://www.drwebsa.com.ar/borda/
  • Blog oficial del documental sobre LT22 Radio la Colifata dirigida por Carlos Larrondo: http://lacolifatadocumental.blogspot.com/




El paco: una lucha sin respuesta

9 05 2009

LAS MADRES DEL PACO

El paco: una lucha sin respuesta

La Red de Madres y Familiares de Víctimas de las Drogas se congregó en Plaza de Mayo en una marcha que duró dos horas. Su objetivo: que la Presidenta los reciba. La respuesta oficial: ninguna.

Las madres se reunen en Plaza de Mayo para luchar contra el paco.

Las madres se reúnen en Plaza de Mayo para luchar contra el paco.

El jueves 7 de mayo a las 11 de la mañana, las madres de las víctimas del paco se reunieron en Plaza de Mayo. Una vez más, este emblemático centro de manifestaciones recibió a madres desesperadas que piden una audiencia con la Presidenta. Sus hijos son sólo algunos de los jóvenes argentinos adictos a la pasta base. Y ellas, son la cara visible de todas las madres que luchan incansablemente.

A las 11:15 llegó Rita Díaz, presidenta de la asociación Hay Otra Esperanza del Bajo Flores, y pionera de las marchas frente a la Casa Rosada. Con la organizadora presente, todos se pusieron los pañuelos negros en sus cabezas, estiraron las pancartas, se alinearon detrás del megáfono y la marcha comenzó.

Esta vez eran quince madres. Las acompañaron familiares de adictos, referentes de asociaciones contra la droga, personas vinculadas a la Iglesia y la diputada por la ciudad de Buenos Aires de la Coalición Cívica, Fernanda Gil Lozano. Aunque se las conoce como “las madres del paco”, prefieren ser llamados “Red de Madres y Familiares de Víctimas de las Drogas”, aclaró el sociólogo y psicólogo social Jorge Raichensztein, “porque luchamos a favor de la vida y contra el paco”.

La marcha se llevó a cabo de manera pacífica, circulando alrededor de la Pirámide de Mayo. Las primeras palabras se dirigieron a la sociedad en busca de su apoyo. “Sociedad, tenés que comprometerte”, repitió varias veces la voz de María Cisterna amplificada por el megáfono. Sin embargo, las personas que caminaban por Plaza de Mayo, en su mayoría oficinistas, miraron de reojo y siguieron su rumbo. Sólo un señor se acercó a ofrecer su ayuda.

Desde el jueves 8 de enero las madres repiten semana tras semana esta marcha frente a la Casa Rosada. Vienen desde Mataderos, Avellaneda, San Telmo y el Bajo Flores para hacerse oír. Su objetivo es poder conseguir una audiencia con la Presidenta de la Nación. Pero en los cuatro meses de protesta, su solicitud aún no fue atendida.

“Nunca hemos tenido una respuesta por parte de la Presidenta”, manifestó María Rosa González, de Ciudad Oculta, mientras caminaban en círculo alrededor de la pirámide. “Cuando era senadora nacional, Cristina nos recibió y nos prometió muchísimo”, recordó Jorge Raichensztein, “pero desde que recibió el mando presidencial, no ha dicho nada”.

Imagen: Martina Lagorio

Pasado el mediodía, dejaron de caminar en círculo y se enfrentaron a la Casa Rosada. En un grito desesperado la voz detrás del megáfono suplicó: “Presidenta, queremos que nos escuche, que nos reciba. Somos madres en lucha. Nuestros chicos se están muriendo, señora Presidenta”.

El pañuelo negro que envolvía sus cabezas cobró con esas palabras su sentido más profundo: el luto, el dolor y el sufrimiento de estas madres que ven a sus hijos consumirse por el paco. “Lo más terrible es el sentimiento de desesperación. Todos los días me preguntaba: ¿por qué me tocó esto a mí?”, confesó Graciela Quipe, una madre del Bajo Flores que lleva 9 años en esta lucha.

Los efectos de la pasta base son terribles. María Rosa González aseguró: “el chico paquero es como un zombi, un muerto vivo que ronda por las calles drogado, desnudo y escuálido.” “Nosotras nos pasamos las noches caminando por el barrio, buscando a nuestros hijos, rezando que estén vivos”, reveló Graciela Quipe, “y nuestras familias se vuelven un descontrol total”.

A la una de la tarde el megáfono se apagó. Las pancartas y los pañuelos volvieron a doblarse. Estas madres de hierro regresan a sus barrios pero prometen seguir luchando hasta conseguir la solicitada audiencia con la Presidenta.

“Yo no me voy a acostumbrar a esto”, declaró finalmente Graciela Quipe.

This slideshow requires JavaScript.

INFORMATE

Informes del Observatorio Argentino de Drogas:

  1. Informe “Consumo pasta base-Paco en la Argentina 2006″ (pdf)
  2. Estudio Nacional en Población de 12 a 65 años sobre consumo de sustancias psicoactivas, Argentina 2006-2007

LUGARES DE AYUDA

  • Red Metropolitana de Servicios en Adicciones (4863-6586)
  • Asociación de Madres y Familiares de Víctimas de Drogas (155-123-8994)
  • Hay Otra Esperanza ( 4919-1327)




Mejoran los resultados de prácticas médicas cuando hay presencia paterna

4 05 2009

Más del 50% de los padres desean estar junto a sus hijos durante prácticas invasivas. Esto no sólo reduce el estrés de los padres, también disminuye la ansiedad y la angustia en los niños, mejora la predisposición al tratamiento y acelera la cicatrización.

En las últimas décadas, el paradigma centrado en la figura del médico ha ido sucumbiendo para dar lugar a un nuevo modelo centrado en el paciente y su familia. Denominado family centered care, toma en cuenta al niño en su contexto emocional y relacional, indisolublemente unido a sus padres.

Se llama “procedimiento invasivo” a aquellas intervenciones cruentas tales como: acceso endovenoso, sutura de heridas, punción lumbar, intubación endotraqueal y reanimación cardiopulmonar. Este tipo de prácticas generan en el niño y en los padres miedos y fantasías acerca de cómo será la intervención.

consulta pediátrica junto a padres madre acopmaña a su hijo durante revización dentro del quirófano

“Los padres creen que su presencia ayuda a su hijo, ya que les permite demostrar que lo apoyan y los quieren”, concluyó un estudio español publicado este año en Anales de Pediatría. “Permitir que los padres acompañen a sus hijos durante el procedimiento”, aseguró la psiquiatra Viviana Massot, “disminuye el llanto y la angustia en el niño, genera menos complicaciones, agiliza la cicatrización y deja al chico con mejor predisposición para próximas intervenciones”.

Otras formas de lograr un mejor desenlace del procedimiento y una mejor curación es a través de una preparación psicológica previa en el niño y su familia. Hoy en día la mayoría de los hospitales cuenta con su propia Sala de Juegos Terapéutica, que entre otras cosas, sirve como herramienta para disminuir la ansiedad y el temor en el paciente. “A través del juego, el niño entiende qué se le va a realizar y enfrenta la intervención con más tranquilidad,” afirma la psiquiatra Viviana Massot.

En la preparación previa es muy importante el rol del médico que realizará el procedimiento. “La relación medico-paciente es una parte fundamental en este tipo de intervenciones”, manifestó el cardiólogo Rodolfo Kreutzer, director del Instituto Cardiovascular Infantil, quien aseguró que esta etapa debe llevar todo el tiempo que sea necesario. “Hay que lograr que los padres se sientan seguros y conformes”, dijo el cirujano y explicó que su forma de hacerlo es por medio de de entrevistas y charlas previas a la intervención.

Según un documento de la Sociedad Argentina de Pediatría, más del 50% de los padres desean estar junto a su hijo en cualquier tipo de procedimiento. Su argumento es que su compañía les permite contener emocionalmente al niño y poder vigilar lo que se realiza. Si bien los padres en general desean acompañar a su hijo y los beneficios son múltiples, hay ciertos procedimientos que no permiten su presencia.

En el Instituto Cardiovascular Infantil, cuenta Kreutzer, se permite al padre estar presente mientras se le aplica la anestesia al hijo, darle la mano si quiere, hasta que se duerme. Luego los padres deben irse y hasta que el niño se despierte”. Esta política no es un capricho, sino que corresponde a la concentración y relajación que debe tener el profesional durante una cirugía. “La presencia de un padre nervioso puede influir negativamente en el devenir de la operación”, explicó el cirujano.

Cada médico y centro de salud tiene una política distinta respecto a este asunto. Lo que es indiscutible es que la tranquilidad del padre y del paciente ante el procedimiento influye positivamente en la curación. Y si además de encontrarse sereno, el padre está junto a su hijo, sin intervenir en el trabajo del médico, durante el procedimiento los resultados emocionales y físicos del niño son mejores.





¿Qué opinan los padres?

4 05 2009

Opinión de los padres y cuidadores de niños internados acerca de su presencia durante la realización de procedimientos invasivos

Documento publicado por la Sociedad Argentina de Pediatría, 2008.

Conclusiones:

1. Más del 50% de los padres encuestados estar presentes junto a sus hijos en algún tipo de procedimiento invasivo.

2. Existe una relación inversa entre el deseo de los familiares y los procedimientos de mayor invasividad: acceso endovenoso 88,95%, sutura de herida 78,49%, punción lumbar 73,84%, intubación endotraqueal 56,98% y reanimación cardiopulmonar 58,72%.

3. No hay diferencias significativas al comparar los resultados según el estado de conciencia o inconsciencia del niño.

INFORMATE:
Para leer el documento de la Sociedad Argentina de Pediatría: hacé click
Para leer el documento español publicado en Anales de Pediatría : hacé click





El tiempo no para en la guardia del Fernández

19 04 2009

HOSPITAL FERNÁNDEZ

El tiempo no para en la guardia del Fernández

No es la letra de Bersuit Vergarabat, ni el video clip de la novela de Canal 9. Es la vida en el subsuelo del Hospital Fernández, donde trabajan más de 1.600 empleados de la salud y entran más de 50 pacientes por día.

La hora que marca el reloj no cuenta dentro de la Guardia del Hospital Fernández. No importa si es de día o de noche, si es hora de llegar o de irse: porque en el subsuelo donde funciona la guardia la luz artificial es siempre la misma.

Los pasillos son una especie de peatonal en la que un tráfico de médicos vistiendo ambos de todos los colores camina en doble mano. Por el subsuelo también circulan enfermeros, camilleros, empleados de limpieza y guardias de seguridad. Una gran sala con una veintena de camillas separada por bandolines acoge a los pacientes más graves. Este es el Sector A, donde se encuentran los casos de mayor urgencia.

Fuente: Martina Lagorio

Fuente: Martina Lagorio

En la sala de espera del Sector B había cinco personas frente a una puerta doble con un cartel que dice: “Ortopedia y Traumatología”. “Yo soy de provincia y fui a dos hospitales antes de venir acá pero esto es otra cosa”, contó Mirta con una venda en el pie y unas muletas sobre sus muslos, “acá esta todo limpio, hay traumatólogos, hay insumos. Por eso viene gente de todos lados”.

El Hospital Fernández es uno de los mejores centros hospitalarios del país al que llega gente de todas partes. Pero las consecuencias de la falta de medicamentos y de aparatos también se sienten. “En el caso de que ingrese alguien con un paro,” explicó la Dra. Florencia Tassi, “entre que alguien consigue el único defibrilador que funciona y lo lleva a la guardia, muchas veces el paciente ya murió”. Mientras acompañaba a una anciana a hacerse una ecografía, esta joven médica en ambo azul y estetoscopio al cuello, recordó haber vivido todo tipo de experiencias en la guardia. “Una vez apareció un tipo que se sacaba cosas de la cabeza y los guardaba en un monedero. Su manía me llamó la atención y me acerqué a ver. Su cabeza estaba cubierta de piojos, tan llena que casi ni se veía el pelo abajo de la capa de piojos. Era un asco.”

Ser médico es un trabajo muy demandante y que exige un servicio permanente hacia el otro. Mario, médico del área de cirugía, aseveró que esta profesión conlleva una toma de decisiones permanente que deben ser hechas con la mayor concentración. “Muchas veces de nuestras decisiones depende la vida de quienes atendemos”, manifestó Mario. La muerte es algo con lo que deben lidiar día a día los médicos de la guardia del Fernández. La Dra. Florencia Tassi contó que con el tiempo se acostumbran a convivir con la muerte de pacientes, pero que hay casos particulares, especialmente los de gente joven, que no dejan de impresionarla.

Algunos médicos se toman un descanso en las escalinatas del hospital. Maximiliano se tomaba un café antes de afrontar la larga noche que le esperaba de guardia como cirujano. “Y sí, dormimos. Tenemos camas y todo. Pero quizás estoy durmiendo y cae un baleado a las 4 de la mañana y tengo que estar tres horas en el quirófano con la mente lúcida”, explicó Maximiliano con su vaso de cartón en mano. Y se disculpó para volver a trabajar y dijo:  “Seguiría charlando, pero seguramente hay gente ahí adentro que me necesita”.

Afuera oscureció. Llegó la hora en que todos vuelven a sus casas después de un largo día de trabajo. En el subsuelo del Fernández la luz es siempre la misma. El trabajo para los que están de guardia aún no termina.

Visita la página oficial del Hospital Fernández. click aquí





Retrato de mi abuela

23 03 2009

Esto escribñi después de que mi querida abuela Dodi murió:

Dora Ema Colombres de Rodríguez Galán. Mucho nombre para una viejecita, por eso ella se hacía llamar solamente Dodi. Más que viejecita yo le diría niña. Por más que las arrugas hacía años ya habían invadido su rostro, y su andar se había debilitado, el alma, la cabeza y los ojos de mi abuela eran de niña. Cómo no pensarla como pequeña entre sus pañales y el babero…era tan inocente.

Igualmente no era nada tonta. Tenía un carácter asombroso, que cuando quería movilizaba a toda la casa por un puré pisado o un traslado hasta su cama. Así también era de inteligente. De repente se integraba a esas conversaciones laberínticas de los domingos al mediodía que al tercer nombre yo ya me perdía. Ahí ella saltaba con un recuerdo demostrando su gran capacidad intelectual. Es que fue una gran mujer, pero eso fue antes, cuando yo la conocí ya era un gran angelito. Siempre esperó.

De eso se trataban sus días, esperar que la despierten, esperar que la vistan, esperar que la lleven al baño, que le den de comer. Y sus ojos siempre cansados miraban para arriba, aspiraban al cielo. Muchas veces creo haberla visto mirar el cielo, sentada en su sillita, toda babeada en las comidas, pero por fin mirando allí en donde ahora debe estar. Sus pestañas ya casi no estaban, sus ojos se caían de vez en cuando. Creo que eso pasaba cuando perdía un poco de esperanza y se daba cuenta que todavía tenía un largo recorrido en la tierra. Pero su cuerpo se desintegraba de a poquito: quería irse, y por eso protestaba con dolores, moretones, úlceras.

Sus orejas eran dos pétalos caídos con grandes orificios de tantas cosas que les colgó en sus noches de joven. Tanta joya abran portado que así quedaron, desganados, revelando que el lujo sólo trae males, y que al fin queda sólo eso: dos orejas vacías y lastimadas. Sus manos siempre enroscadas parecían dos caracoles.

Era algo extraño que de niña me fascinaba: ver como apretaba sus dedos casi clavando las uñas en su palma. Quizás era una manera de no dejarse ir, de quedarse con todo lo que vivió, con todas las caricias y abrazos que recibió. O quizás era la única manera que tenía de expresarse. Tan simples y tan difíciles de captar eran sus “te quiero”, que sólo después de que murió entendí que me lo decía cada vez que nos veíamos.








Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.